viernes, 21 de octubre de 2011

Castell de Popa

Acabadas las vacaciones, hemos iniciado una serie de salidas matinales cerca de casa. La primera de ellas, nos ha llevado hasta el pueblecito de Castellcir, en pleno  Moianès, para visitar su famoso castillo, conocido como Castell de Popa por la forma que tiene la roca que lo soporta. Es una excursión muy sencilla, que transcurre mayoritariamente por pista y que en unas tres horitas puede realizarse con tranquilidad. Su cercanía a Barcelona permite volver a casa a comer, o bien, si lo deseamos, comer en algún restaurante de Castellterçol. Para llegar a Castellcir hay que coger la C-59, pasando Caldes de Montbuí y Sant Feliu de Codines. Cuando llegamos a Castellterçol, tomamos el desvío a la derecha que nos conduce hacia Castellcir por la BV-1310. Una vez en el pueblo, seguimos la calle principal (Carrer Major) y dejamos el coche junto al punto de información que hay en la rotonda, frente al colegio.

Mapa de la ruta - Editorial Alpina

La mañana es bastante fresca. El termómetro del coche me marca 10º, así que nos abrigamos un poco y comenzamos a andar, tiempo habrá de quitarnos capas de ropa. Junto al punto de información sale una pista en ligera bajada (hay un poste marcando varias direcciones) que atraviesa diversas zonas catalogadas como "reserva de trufas", según los carteles que vemos colocados en algunos árboles. La riera queda a nuestra derecha y no debemos desviarnos del camino principal en las dos primeras bifurcaciones que encontraremos, tomando siempre el camino de la derecha.


Tomamos el camino junto al punto de información

Bajando encontramos este indicador, vamos por el buen camino

La pista es ancha y cómoda en ligera bajada

Cuando llevemos 1,7 kilómetros recorridos, encontraremos una bifurcación en la que tomaremos el sendero de la izquierda. Por la derecha marcharíamos hasta la ermita de Sant Andreu de Castellcir, que puede visitarse a la vuelta si los niños no van muy cansados. Seguimos por la izquierda en dirección a la masía de Ca l'Antoja y veremos que el camino se vuelve a bifurcar. Tomamos el sendero de la izquierda, el de la derecha es el camino privado de la masía y no debemos pasar por él. De hecho, los dos vuelven a unirse unos cientos de metros más adelante. 

Llegamos a Ca l'Antoja y seguimos  por la izquierda

Ca l'Antoja

Seguimos la pista y pronto vuelve a bifurcarse. Tomamos el camino de la derecha y pasamos una barrera metálica para evitar que escape el ganado. A partir de este momento hay que vigilar con los niños. Encontraremos ganado pastando y puede que incluso alguna vaca esté en el camino. Algo más adelante, a nuestra izquierda,  llegamos a una explanada  pedregosa donde, efectivamente, encontramos algunas reses pastando. Como debemos pasar por aquí para buscar el sendero que sube al castillo, hacemos un pequeño rodeo para evitar  molestarlas.  De hecho, hay algún toro que nos nos mira con buenos ojos. Tras evitar al ganado, salimos a la parte superior de la explanada, donde siguiendo los hitos de piedras encontramos el sendero, bastante evidente, de subida.

Superamos la barrera metálica

Reses pastando

Subimos la ladera siguiendo los hitos de piedras

Dejamos atrás a las vacas sin molestarlas

Enfilamos el camino de subida, primero por una canal pedregosa y posteriormente por un sendero que atraviesa un bosque de encinas. Veinte minutos después llegamos a los restos de unas escaleras de piedra que llevan a la base del castillo. Aquí encontramos a la izquierda las escaleras que conducen al interior, pero nosotros decidimos primero bordear toda la roca sobre la que se asienta el edificio y descubrir el porqué de su nombre.

Comenzamos a ascender por un caminito  estrecho...

... para entrar luego en pleno bosque de encinas

Llegamos a la base del castillo

Giramos a la derecha para bordear toda la roca

Comenzamos a rodear la roca que soporta el castillo, y poco a poco descubrimos como su base se ha erosionado, dándole esa forma tan característica que le ha dado fama. Las paredes del castillo cuelgan sobre la roca, mostrando un engañoso aspecto de fragilidad. Bordeamos toda la roca y llegamos a la explanada desde donde por fin vemos la silueta que asemeja la popa de un  barco.


Las paredes del castillo cuelgan sobre el borde de la roca

La base, cada vez más estrecha por la erosión

Erik, bajo la roca del castillo

En la explanada

La imagen de un pétreo barco fantasma se nos hace evidente cuando lo contemplamos desde la explanada. Desde aquí sale un sendero que te conduce hacia el interior de la Sauva Negra, un hayedo que en otoño no tiene nada que envidiar a la célebre Fageda d'en Jordà. Terminamos de rodear la roca y nos encaminamos por sus escaleras para acceder al interior del recinto.


Foto de familia

Castell de Popa

Seguimos rodeando la roca

Subiendo por las escaleras

La escalera acaba en un portal de estilo románico, con una bóveda de cañón o medio  punto. A partir de aquí paseamos por todas las estancias del castillo, hoy muy deterioradas, para hacernos una idea de cómo pudo ser en sus mejores tiempos. El castillo de Castellcir data del siglo X (se le menciona ya en el año 923) y pertenecía  a la familia del mismo  nombre, bastante belicosa por cierto. En el año 1294 el rey Jaime II asedió la fortaleza y la tomó a Gelabert de Castellcir


Entrada al castillo

Torre principal

El camino nos conduce a un extremo del castillo

Nos encaminamos hacia la ermita entre las ruinas

El castillo estuvo habitado hasta entrado el siglo XX. De hecho existen fotografías de esa época, hacia 1920, en que todavía se aprecia un buen estado de conservación. Hacia el extremo oriental del castillo, se encuentran los restos de la ermita de Sant Martí. Otro detalle a destacar es la cisterna que hay al otro extremo, utilizada para recoger agua de lluvia y hoy convertida en un enorme cubo de la basura. En fin, no todos los visitantes demuestran el mismo respeto hacia los vestigios de nuestra historia.


Restos de la ermita de Sant Martí

Al fondo se divisa  Montserrat

Cruzamos al otro extremo del castillo

Solo quedan en pie pequeños muros de piedra

Tras pasar un buen rato en el castillo, bajamos sus escaleras y regresamos a Castellcir por el mismo camino, vigilando de no molestar al ganado que pasta en la explanada. Si los niños son más grandes y se conoce la zona, se puede visitar la Sauva Negra. Conforme avanza el otoño, es un espectáculo de colores digno de ser visitado.



Hacia la salida

Bajamos las escaleras y vuelta al coche

8 comentarios:

  1. esta chula la salida,hoy la hemos hecho y la verdad después del verano cuesta arrancar con las excursiones per poco a poco

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  2. Si todo va bien este domingo nos animaremos a seguir vuestro ejemplo con esta excursión.
    Felicidades por el blog que tenéis y por las excursiones realizadas

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  3. Si todo va bien este domingo nos animaremos a seguir vuestro ejemplo con esta excursión.
    Felicidades por el blog que tenéis y por las excursiones realizadas

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  4. Gracias. Espero que os vaya muy bien y os guste la excursión.

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  5. Hola, cuanto tiempo tardasteis en hacer esta excursión ?

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    Respuestas
    1. Unas tres horas con los niños. Es una excursión bastante fácil y bonita. Un saludo.

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  6. Lo conseguimos����Fuimos este fin de semana pasado y luego a comer calçots a Castellterçol. Muy bonito.

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